EL CULTO A “NOSSA SENHORA DO MONTE”

El culto a “Nossa Senhora do Monte” viene desde tiempos inmemoriales. 

Cuando Adão Gonçalves Ferreira mandó construir la primitiva Ermita de Nuestra Señora de la Encarnación, en 1470, nació, allí, el culto mariano en honor y alabanza a la que, noventa y cinco años después tendría el título de “Nossa Senhora do Monte”. 

A la Virgen Milagrosa se atribuye la legendaria escena de la aparición y favores celestiales que concede a los devotos de la población de Madeira que le rezan afligidos. Poco a poco, ese culto se ha expandido y generalizado por toda la isla, pasando, después, a muchos otros rincones del mundo donde se encuentran inmigrantes de la isla. Ese culto religioso se acentuó, mucho más, cuando, en 1950, se creó la «Cofradía de los Esclavos de “Nossa Senhora do Monte”» 

Son varias las leyendas de “Nossa Senhora do Monte” que se han transmitido de generación en generación, desde los principios de su poblamiento hasta nuestros días.